martes, 21 de abril de 2009

Sin título


El sol brillaba tan oscura e intensamente, como lo hace en un crepúsculo. Aquel hermoso y resplandeciente angel de ojos negros, que constantemente aparecía en mis sueños, dandoles a estos una luminosa incertidumbre, estaba allí. De pronto el angel me tomó de la mano, y sin mencionar una sola palabra. Pasamos por enormes areas llenas del más verde pasto, y el agua más cristalina, que incluso no quería tocarla, por temor a ensuciarla con mi insensatez. En la otra esquina de aquel lúcido escenario, pude contemplar la luna, brillante como lo es en las noches que más te extraño, en su face llena, y llena de blancas estrellas. Todo era tan extraño, en una forma agradable. No había nada que temer, nada de que preocuparse.

(Basado en Pyramid Song de Radiohead)

Autor: Alfonso Tamayo
Fotografía: Omar Serrano

3 comentarios:

Mars dijo...

Me gusto lo del agua, y ensuciarla y la insensatez.

BRAVO.

Omar Serrano dijo...

esa canción esta buenisima!
y tu relato no se queda atrás :)

Peste dijo...

Pinche vato joto, déja de andar plagiandole al Tom Yorke sus canciones.

Ay sí, ay sí "No había nada que temer porque la verga voladora ya me había picado"

'Che vato puto, no, vales verga.